11 de diciembre de 2008

Cásate conmigo otra vez

Ira Black (Chris Messina) tiene 33 años y es un brillante pero neurótico judío que tiene tantos conflictos que no ha podido resolverlos en doce años de terapia. No puede terminar su tesis, no puede comprometerse con su novia de toda la vida y es incapaz de tomar una decisión. En la vereda opuesta se encuentra Abby Willoughby (Jennifer Westfeldt, responsable del guión). Ella tiene 30 y un espíritu libre que le permite ser mejor solucionando los problemas de sus amigos en el gimnasio que vendiendo membresías para el mismo.
Cuando ambos se encuentran, lo imposible sucede: se enamoran, conocen a los suegros y deciden casarse, todo en unas cuantas horas.
Uno de los logros de “Cásate conmigo otra vez” es ser gracioso sin apelar a diálogos pretenciosos que crean serlo per se: apuesta a la naturalidad en un digno intento de captar el estilo neurótico de Woody Allen. Lamentablemente, la película se va diluyendo de a poco, demostrando que cien minutos de metraje le quedan grandes: lo que comienza de modo promisorio concluye con el espectador deseando que el film termine.

Nuestra opinión: n n n n n

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