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7 de febrero de 2013

El lado luminoso de la vida

La Academia de Hollywood suele encariñarse con ciertas producciones, en especial cuando está bien visto que lo haga con películas “candidateables”, y eso sucedió con la sobrevaluada “El lado luminoso de la vida”. Una buena película, hecho que no entra en discusión, pero no la gran revelación que pretenden vendernos ostentando ocho nominaciones al Oscar. Jennifer Lawrence es sin dudas una gran actriz, pero lo que aquí hace queda a considerable distancia de la interpretación de Naomi Watts en “Lo imposible”, por citar un único ejemplo.
Puntualmente gran parte del relato recae en Pat (Bradley Cooper también nominado como mejor actor protagónico), un hombre que frente a la traición de su esposa sufre un ataque de nervios y pierde esa vida que había logrado construir. Recién salido de la clínica psiquiátrica, de regreso a la casa de sus padres (los también candidatos al Oscar en rubros de reparto Robert De Niro y Jacki Weaver) y decidido a recuperar a su mujer, Pat conoce a Tiffany, la cuñada de su mejor amigo. Ella también atravesó momentos duros, recientemente quedó viuda y canalizó todo su dolor explotando su sexualidad al máximo, al punto de acostarse con todos sus compañeros de trabajo. A cambio de ayudarlo a recuperar a su mujer, Tiffany le pide colaboración para uno de sus deseos más grandes: participar en una competencia de baile de salón.

“El lado luminoso de la vida” ganó varios premios internacionales en los últimos meses, incluyendo el Premio del Público en el Festival Internacional de Cine de Toronto y el Globo de Oro por la actuación de Lawrence, y se erige de manera firme frente a la próxima entrega del máximo galardón de la industria del cine. Predecir lo que los miembros de la Academia consideran “lo mejor” de la producción 2012 será un misterio, como todos los años. A veces ser políticamente correcto e ir en sintonía con lo que el público pide a gritos va en contra de los verdaderos méritos en pantalla.

Nuestra opinión: Buena

15 de octubre de 2012

Luces rojas

Los fenómenos paranormales han dividido las aguas desde siempre. Están aquellos que creen a ultranza en que hay una fuerza superior que nos permite experimentar sensaciones generadas por fuentes desconocidas. En la otra vereda se ubican los que aseguran que para todo fenómeno sobrenatural existe una explicación lógica, racional y científica.
Margaret Matheson y Tom Buckley (Sigourney Weaver y Cillian Murphy) son investigadores dedicados a develar engaños paranormales: se trasladan hasta el ámbito en donde se producen estas apariciones o “contactos” con el más allá para comprobar el origen fraudulento de los charlatanes que se aprovechan de la necesidad y desesperación ajenas. Luego de desenmascarar a un mentalista argentino que se hace pasar por italiano (Leonardo Sbaraglia, con un inglés imposible de descifrar si no fuera gracias a los subtítulos) llega el desafío que marcará un quiebre en sus carreras: Simon Silver.
Misteriosamente retirado hace más de treinta años, Silver (Robert De Niro) es un adivino ciego que vuelve al candelero para brindar una serie de shows en diversas ciudades. Desoyendo las recomendaciones de Matheson, Tom comienza a obsesionarse con Silver, hasta que realidad, magia, escepticismo y credulidad se funden a tal punto que nada es lo que aparenta ser.

Bajo la dirección de Rodrigo Cortés, “Luces rojas” está claramente dividida en dos partes, que funcionan de manera muy distinta. El inicio, los viajes, las investigaciones, los modos de desacreditar a los falsos mentalistas y cómo se transmite ese conocimiento a los estudiantes funciona gracias a la dupla Weaver/Murphy. Mucho de ese descreimiento recuerda a la Agente Scully tratando de echar algo de raciocinio a las especulaciones fantásticas de Mulder.
En cambio, la segunda mitad, cuando se transforma el relato en un supuesto thriller de suspenso, con algo de policial y de persecución psicológica, todo lo que se fue construyendo segundo a segundo, cuadro a cuadro, en los primeros sesenta minutos, termina temblando y desmoronándose. El final, un desenlace pomposo, exagerado y ridículo además propone una gran “revelación”, similar a esas que en un momento destacaron a M. Night Shyamalan y que luego terminaron convirtiéndolo en un hazmerreír en Hollywood.

Nuestra opinión: Regular

9 de diciembre de 2011

Año Nuevo

En el último día de este 2011, un nutrido grupo de neoyorquinos interactuarán de manera imprevista y todos serán responsables de que el otro concluya lo mejor posible el año que se va. Desde la encargada de que la bola de luces del Times Square caiga apropiadamente (Hilary Swank) hasta un enfermo terminal cuidado por una triste enfermera (Robert de Niro y Halle Berry), pasando por una adolescente y su controladora madre (Abigail Breslin y Sarah Jessica Parker), la chef del catering (Katherine Heigl) de un empresario discográfico (Josh Duhamel) que tiene como máxima figura a un cantante (Jon Bon Jovi) al que su corista (Lea Michele) acaba de quedar encerrada en un ascensor con su depresivo vecino (Ashton Kutcher). Además, una cincuentona disconforme con su vida (Michele Pfeiffer) decide contar con la ayuda de un cadete (Zac Efron) para cumplir con algunas misiones de año nuevo, y dos parejas de futuros padres compiten por que su hijo sea el primer bebé nacido en el 2012.

En esta insulsa comedia dirigida por Garry Marshall, quien tiene un pequeñísimo cameo que podrán descubrir prestando atención, las (demasiadas) historias no fluyen entre sí, fragmentando el relato de manera negativa. Con poca comicidad y alguna emoción más genuina desde las vetas dramáticas que se despuntan por aquí y allá, “Año Nuevo” es un mal intento de replicar el éxito que la inglesa “Realmente Amor” consiguió ochos años atrás. Marshall continúa filmando como en la década del noventa, pero el público y el cine cambiaron: la acumulación de grandes nombres no asegura calidad, aunque sí grandes posibilidades de arrasar con la taquilla. Aquí el espectador se siente como en una red carpet, con infinidad de estrellas afianzadas y nuevas que se pasean por la pantalla no más de diez minutos seguidos. La interacción de muchos relatos simultáneos no es tarea sencilla y algunos guionistas demuestran no estar a la altura del desafío.

Nuestra opinión: Regular

8 de septiembre de 2011

Sin límites

Eddie Morra cobró y gastó el adelanto de su próximo libro pero sufre del síndrome de la hoja en blanco, no tiene motivaciones para escribir, los cierres editoriales le pisan los talones y su presente amoroso se está desmoronando. De entre todos los encuentros fortuitos y las relaciones pasadas olvidadas, la más intrascendente de ellas -un ex cuñado- lo pondrá de cara a la solución ¿perfecta?: el NZT, una droga experimental que magnifica los sentidos y potencia el desarrollo cerebral. Las neuronas se transforman en verdaderas súper computadoras capaces de procesar inmensas cantidades de información, datos, idiomas, fechas y lugares. El cerebro comienza a reciclar, recuperar y aplicar conocimientos, recuerdos y acciones que ni siquiera Eddie sabía que estaban allí ocultos, latentes, esperando a ser tenidos en consideración. Su destreza en los negocios, la compra venta de acciones y los juegos financieros llaman la atención del magnate Carl Von Loon, quien lo tienta a ser parte de la fusión más importante del mercado norteamericano. Las complicaciones surgen cuando su suministro de NZT empieza a escasear y las imprevisibles consecuencias físicas comienzan a hacerse notar.

Dirigida por Neil Burger, el mismo realizador de la muy recomendable “El ilusionista”, y basada en el libro “The dark fields” de Alan Glynn, el relato tiene su génesis con Morra al límite de la presión, parado al borde de la cornisa y dispuesto a caer más de veinte pisos y dejar sus entrañas desparramadas por la vereda. Enseguida, viajamos un par de semanas al pasado a través de un eterno e inquietante zoom-in que sirve de telón de fondo a los títulos de apertura. Este original guión adapta con sumo cuidado la versión literaria de la historia y Burger traduce las palabras en cuidados efectos visuales que describen la sobre estimulación sufrida por Morra. Bradley Cooper, quien aquí también oficia de productor, no será un gran intérprete pero en este caso se ajusta a las necesidades del relato con mucha solvencia. La banda sonora y la edición (dinámica, a veces perturbadora) también son elementos que apuntalan el producto final.

Nuestra opinión: Buena

25 de noviembre de 2010

Machete

Un ex federal es sometido a ver el asesinato de su esposa e hija después de que una redada fracasara. Con una actitud mortífera, increíbles habilidades con su machete y una capacidad para readaptarse a circunstancias adversas, Machete (Danny Trejo) se muda a Texas para comenzar una nueva vida.
Allí es contactado por Booth, el líder de una red de corrupción política que decide contratarlo para asesinar al senador del estado (Robert De Niro). Ante su negativa, Machete vuelve a convertirse en un blanco móvil y en plan de limpiar su nombre y el honor de su familia intenta dejar al descubierto la conspiración.
Para ayudarlo en su cruzada estarán Luz (Michelle Rodríguez), dueña de un trailer de tacos, Padre –el hermano cura de Machete- y la agente de migraciones Sartana (Jessica Alba).

Este nuevo filme del realizador Robert Rodríguez, que toma como eje central al personaje surgido brevemente en el proyecto doble Grindhouse (estrenado en Argentina en dos partes: “Planet Terror” y “A preba de muerte”) co-dirigido por Quentin Tarantino, no faltan las amputaciones en primerísimo primer plano, coreografiadas luchas, sangre a chorros y una estética que ya es marca registrada del director de “Érase una vez en México”. Danny Trejo es el actor ideal para caracterizar a este tipo rudo, de pocas palabras y de una comedida búsqueda de redención. Solo él puede decir la frase “Ellos se metieron con el mexicano equivocado” y realmente hacernos temblar. Por desgracia, todos los méritos de la primera mitad de la historia se diluyen en su segunda parte, reiterándose a si misma sin encontrar una forma directa de concluir el relato con el nivel con el que fue iniciado. Jessica Alba tampoco está a la altura de su contrafigura femenina, la ex lostie Michelle Rodríguez, de personalidad combativa, ruda y de armas tomar.

Nuestra opinión: n n n n n

18 de marzo de 2010

Están todos bien

Frank Goode (Robert De Niro) se ha pasado la vida dedicado de lleno a su trabajo en una fábrica de cables telefónicos para poder mantener a su familia. Ahora que se ha jubilado, se da cuenta del poco tiempo que pasó con sus cuatro hijos y siente que es hora de volver a estrechar su relación con ellos. Siendo viudo, y ante la falta de interés de sus hijos en regresar a la casa paterna, es él quien decide tomar la iniciativa y visitarlos uno por uno.

David, ‘el artista de la familia’, vive en la ciudad de Nueva York. Any, es gerente de publicidad de una empresa en Chicago. Robert es el director de la orquesta de Denver y Rosie es bailarina en un espectáculo en Las Vegas. Con lo inesperado de su viaje, Frank no tardará en descubrir que sus hijos no son tan felices ni tan exitosos como solía contarle su esposa: “Están todos bien”.

Este bienvenido regreso de De Niro al drama está basado en la película italiana de 1990 “Stanno Tutti Bene”, escrita y dirigida originalmente por Giuseppe Tornatore. El film es un agridulce retrato del desapego que sufre este viudo por parte de sus egocéntricos hijos (los correctos Kate Beckinsale, Sam Rockwell y Drew Barrymore) y del creíble vínculo de complicidad entre Frank y su único nieto. “La vida cambia, la gente cambia” dice un anciano en parte de la historia, aludiendo al hecho de que para ver a su propia familia debe sacar turno como para ir a un médico.
“Están todos bien” es emoción en estado puro.

Nuestra opinión: n n n n n

4 de marzo de 2008

Tiempo de Clásicos

Los intocables

La crítica y el público coinciden. Los Intocables de Brian de Palma, es una obra maestra imprescindible, un retrato glorioso, feroz y realista sobre el mayor jefe de la Mafia que dominó Chicago durante la era de la prohibición... y del agente de la ley que hizo la promesa de acabar con él. Este clásico enfrentamiento entre el bien y el mal tiene como protagonistas a Kevin Costner como el agente federal Eliot Ness, Robert de Niro en el rol del famoso gángster Al Capone y a Sean Connery como Malone, el policía que enseña a Ness cómo terminar con la Mafia: “dispara rápido y sé el primero en hacerlo”.

El fugitivo

Cuando su mujer es brutalmente asesinada, el doctor Richard Kimble queda destruido, pero esto no impide que lo acusen del asesinato y lo condenen a cadena perpetua. Por suerte, el camión que lo llevaba a la cárcel se estrella contra un tren y Richard puede escapar. Con un policía muy determinado que lo persigue sin cesar, este fugitivo debe descubrir quién fue realmente el asesino de su mujer y por qué la mató.

Grease

Es una de esas películas que marca a toda una generación. Basada en un musical de Broadway la película relata la historia de amor entre una joven inocente y un rompecorazones condicionados por sus compañeros y las bandas a las que pertenecen, siempre enfrentadas. Las relaciones con los diferentes personajes están salpicadas con conocidos números musicales que se han convertido en clásicos del cine.

Blade Runner

Rick Deckard (Harrison Ford) merodea la selva de acero y microchips en la ciudad de Los Ángeles del Siglo XXI. Él es un “blade runner” que asecha a replicantes criminales creados genéticamente. Su misión: asesinarlos. El crimen que ellos cometieron: querer ser seres humanos. Esta versión remasterizada no contiene la narración en off de Deckard, amplía el romance entre Deckard y Rachael (Sean Young) y suprime el final “esperanzador”. La parte más intrigante de todas es la incorporación del sueño del unicornio, que sugiere que Deckard podría ser un humanoide. El resultado es un impacto emocional más intenso: una gran película, mucho más espectacular.

11 de octubre de 2007

"Stardust: El Misterio de la Estrella"

"Stardust" comienza en el tranquilo poblado inglés de Wall, así llamado por la muralla de adoquines que durante siglos ha mantenido a sus aldeanos a salvo y separados del universo sobrenatural paralelo que se encuentra justamente al otro lado. Es aquí que Tristan Thorne (el debutante Charlie Cox) le hace una excepcional promesa a la chica más bonita de la aldea: él le traerá una estrella fugaz. Ahora, para cumplir con su promesa, Tristan tendrá que cruzar la muralla prohibida y entrar en un misterioso reino iluminado por una magia infinita y leyendas cambiantes de las cuales rápidamente formará parte.

En este fantástico reino conocido como Stormhold, Tristan descubre que la estrella fugaz no es lo que él esperaba sino una luminosa joven (Claire Danes tan magnética como siempre) herida por su descenso cósmico. Ella está en gran peligro, asediada por poderes colosales que incluyen los maquiavélicos hijos del Rey (Peter O’Toole) a quienes ella puede asegurar su derecho al trono y una poderosa y escalofriante bruja (Michelle Pfeiffer), desesperada por usar a la estrella para obtener juventud y belleza eternas.
Cuando Tristan decide proteger a la estrella y llevarla consigo del otro lado de la muralla, su travesía lo llevará a encontrarse con un capitán pirata (Robert De Niro) y un comerciante de carácter dudoso, entre otras sorpresas. Pero si logra sobrevivir utilizando su astucia y la fuerza de su nuevo amor, Tristan también logrará descubrir la llave secreta de su propia identidad y un destino más allá de sus sueños más recónditos.

Un elenco multiestelar en una de las mejores adaptaciones literarias de aventuras de los últimos años. Con actuaciones impecables, tanto de los nuevos actores como de los consagrados, todos a disposición de un relato cargado de adrenalina, mágia y efectos especiales.

Nuestra opinión: n n n n n