24 de junio de 2011

No me quites a mi novio

Rachel (Ginnifer Goodwin) y Darcy (Kate Hudson) son amigas desde hace casi treinta años, una relación dispar que siempre suele estar regida por los deseos y caprichos de esta última. En su fiesta sorpresa para celebrar su trigésimo cumpleaños, Rachel –casi por accidente- descubre que está enamorada del prometido de su amiga, uno de sus ex compañeros de la facultad de derecho.
¿Cómo sucedió esto? La respuesta es simple: alcohol, desinhibición y años de deseos reprimidos. Lo que podría llamarse error no es tal cosa y ahora Rachel tendrá que tomar una dolorosa decisión: ¿su mejor amiga o el amor de su vida?

Los adultos de treinta y pico actuando como adolescentes de secundarios jamás suelen ser divertidos: esta no es la excepción. Si a eso le sumamos lo exasperante del melodrama que compone Goodwin y de que Hudson acapara la atención por su personaje de celosa insoportable, una criatura despreciable en cada uno de sus “momentos” en pantalla, la cosa no parece ir mejor. Los (innecesarios) flashbacks colocados torpemente aquí y allá solo están para estirar la historia.

Nuestra opinión: Regular

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