“El niño con el pijama de rayas” contrapone el horror del holocausto con la insatisfacción de la familia de un oficial nazi, dos realidades completamente distintas: unos morirán, otros serán mudos cómplices de esas muertes. Aquí se apela a la inocencia y a una sensibilidad obvia para conmover a la platea y “concientizar” sobre los terribles hechos sucedidos en la Alemania de aquel entonces.
Si bien correcta, la puesta en escena opta por el clasicismo teatral y al maniqueísmo de los personajes. El encuentro con el niño preso en el campo de concentración se demora demasiado (se produce en el minuto 32), teniendo en cuenta que el metraje total no llega a la hora y media.
Producciones sobre las persecuciones judías hay muchas, “El niño con el pijama de rayas” es una propuesta fallida y rápidamente olvidable.
Nuestra opinión: n n n n n
Editorial Salamandra acaba de lanzar al mercado el libro que inspiró el film. El mismo ya puede ser conseguido en las principales librerías del país.
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