Jennifer Lawrence cayó en la maldición de las destacadas actrices del cine y protagoniza su (desalentadora) primera incursión en el terror, género que amenazó con desestabilizar la carrera de más de una celebridad.
Aquí, hija adolescente y madre conflictiva (Elisabeth Shue) se mudan a un nuevo pueblo en donde las casas son enormes, los jardines lo son aún más y las distancias entre los sicópatas y la civilización son kilométricas. Hasta allí van a parar estas dos desprotegidas mujeres quienes logran pagar el alquiler debido a que en la casa de al lado tuvo lugar un parricidio hace algún tiempo. Los pobladores hablan sin cesar del único sobreviviente de aquella malograda familia, incrementando el poder de la frase “pueblo chico, infierno grande”.
Ni siquiera tan espantosa historia podrá generar algo de tensión o de intriga en un relato que se va plagando de lugares comunes, maniqueísmo al momento de conformar a sus protagonistas y un malo con aspecto de sicótico desde su primera aparición en pantalla. Cuando las nuevas vecinas descubran que no todo lo que se dice es cierto y que hay más por revelar de aquel sangriento doble homicidio, el pasado volverá para acallar todas las sospechas.
Nuestra opinión: Regular
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8 de octubre de 2012
27 de septiembre de 2012
¿Qué voy a hacer con mi marido?
La pasión y el enamoramiento, con el correr de los años, dejan una relación de compañerismo entre las dos personas que conforman esa pareja. Alimentar el amor, innovar, generar sorpresas constantes es el gran desafío para todo matrimonio que se precie de ser feliz y que intente perdurar a lo largo del tiempo. Treinta años después del “si, quiero”, Kay (Meryl Streep) y Arnold (Tommy Lee Jones) construyeron una relación cordial, armónica, monótona y alejada del romanticismo de su juventud.
Kay decide que ambos deben inscribirse en una sesión intensiva de terapia de pareja, una semana alejada del trabajo, la familia y las responsabilidades que los han ido separando en las décadas pasadas. Con los ejercicio propuestos por su terapeuta (Steve Carell), ambos descubrirán que volver a despertar la pasión y descubrir qué fue lo que los enamoró en primera instancia no será tarea sencilla.
Pocas son las veces que una comedia dramática de claro perfil romántico es protagonizada por una pareja cuyas edades se encuentran promediando los 60. Este desafío y el riesgo que han decidido encarar los productores, basados en un best-seller, bien merece ser destacado. Alejado de la cruel sátira al mundo de la moda que los unió en 2006, la dupla conformada por Streep y el director David Frenkel, vuelve a rendir sus frutos. Aquí nada fue edulcorado o teñido de histeria adolescente: Kay sufre hasta un punto insoportable el desamor y la falta de consideración de su marido, sentimientos que Streep transmite con sutileza y con una variedad de recursos que a penas en una mirada puede condensar toda esa desesperación y sufrimiento. Carell, en una de sus composiciones más sobrias y contenidas, sale airoso del desafío de competir de igual a igual con dos figuras del peso de sus compañeros de elenco.
“Hope Springs”, titulo original que remite al pueblo en donde se desarrolla la terapia, es una historia de amor adulta contada con el nivel que el público al que está dirigida se merece.
Nuestra opinión: Muy Buena
Kay decide que ambos deben inscribirse en una sesión intensiva de terapia de pareja, una semana alejada del trabajo, la familia y las responsabilidades que los han ido separando en las décadas pasadas. Con los ejercicio propuestos por su terapeuta (Steve Carell), ambos descubrirán que volver a despertar la pasión y descubrir qué fue lo que los enamoró en primera instancia no será tarea sencilla.
Pocas son las veces que una comedia dramática de claro perfil romántico es protagonizada por una pareja cuyas edades se encuentran promediando los 60. Este desafío y el riesgo que han decidido encarar los productores, basados en un best-seller, bien merece ser destacado. Alejado de la cruel sátira al mundo de la moda que los unió en 2006, la dupla conformada por Streep y el director David Frenkel, vuelve a rendir sus frutos. Aquí nada fue edulcorado o teñido de histeria adolescente: Kay sufre hasta un punto insoportable el desamor y la falta de consideración de su marido, sentimientos que Streep transmite con sutileza y con una variedad de recursos que a penas en una mirada puede condensar toda esa desesperación y sufrimiento. Carell, en una de sus composiciones más sobrias y contenidas, sale airoso del desafío de competir de igual a igual con dos figuras del peso de sus compañeros de elenco.
“Hope Springs”, titulo original que remite al pueblo en donde se desarrolla la terapia, es una historia de amor adulta contada con el nivel que el público al que está dirigida se merece.
Nuestra opinión: Muy Buena
18 de febrero de 2011
Piraña 3D
En las inmediaciones del Lago Victoria, un área de excavación de restos de la era mesozoica se encuentra abandonado y fuera de la consideración de sus vecinos, hasta que un sismo libera cientos de pirañas prehistóricos famélicas de carne. Poco importa si es humana o no. Distintos grupos de personas (estudiantes celebrando el Spring break, un grupo de documentaristas, dos niños abandonados por su hermano mayor y un equipo televisivo de programas eróticos) deberán evitar ser comidos mientras la sheriff del pueblo y un neurótico científico –interpretado por Christopher Lloyd- intentan descubrir el modo de acabar con las pirañas.Dirigida por Alexander Ajá, el mismo de la muy buena pieza de terror francés “Alta tensión” y de las remakes de “Despertar del diablo” y “Espejos siniestros”, el realizador resignó creatividad y su capacidad para crear climas opresivos y tensos con tal de subirse al tren de las tres dimensiones. Homogeneidad de planos, tomas subacuáticas que no difieren mucho unas de otras, personajes cuya única habilidad es correr directo hacia el centro del peligro y pirañas mutantes computarizadas al extremo hacen de este filme una pieza fácilmente olvidable.
Nuestra opinión: n n n n n
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