8 de octubre de 2012

Hotel Transylvania

En esta propuesta de Sony Pictures Animation los villanos somos los humanos, no los indefensos monstruos que sólo intentan escapar de nosotros. Tras un prólogo que nos explica, sólo un poco, el porqué de la construcción del hotel que da nombre a la película, enseguida viajamos 118 años hacia el futuro. Es el momento en que la hija de Drácula deja de ser una niña y está lista para descubrir el mundo, a pesar de la reticencia y del temor de su padre. El Hotel Transylvania vuelve a congregar a los monstruos más famosos (el hombre invisible, Frankenstein, la momia, el hombre lobo) quienes se hospedan aquí decididos a pasar una temporada lejos de las personas y dispuestos a celebrar este cumpleaños tan especial. Hasta que un humano entra al hotel, se enamora de quien no corresponde y Drácula deberá hacerlo pasar por uno de ellos para que su negocio y su reputación no se desvanezcan.

Dirigida por Genndy Tartakovsky (el cerebro detrás de los éxitos de “Las chicas superpoderosas” y “El laboratorio de Dexter”), Hotel Transylvania tiene un gravísimo inconveniente: la indefinición del target al que apunta. No es una historia para los más pequeños (que pueden asustarse en varias escenas) y carece de la picardía y el remate certero para los chicos más grandes (ni que hablar de que los adultos no fueron tenidos en cuenta al momento de escribir el guión). Tanto es así que los noventa minutos de duración se perciben como muchos más, no se presentan variaciones a una historia que de original no posee demasiado y que concluye como uno supone que habría de hacerlo: música pop, colores brillantes y diferencias resueltas.
Algo a destacar: aunque pocas, hay funciones en idioma original para apreciar los trabajos de Adam Sandler, Selena Gómez, Kevin James, Fran Drescher, Steve Buscemi, Molly Shannon, Andy Samberg, David Spade y CeeLo Green.

Nuestra opinión: Regular

Días de vinilo

La música les cayó del cielo, en forma de discos de vinilo, a estos cuatro amigos. Cómplices desde la infancia, Damián, Facundo, Luciano y Marcelo son muy diferentes, pero hay algo que los hermana: el fanatismo por el rock y por el sonido límpido que posee el vinilo. Tanto es así que la música forma parte constante de sus vidas personales y laborales. Luciano (Fernán Mirás) es locutor y conductor de un programa radial dedicado a los grandes clásicos de la historia, abandonado por una cantante pop (Emilia Attias) encuentra consuelo en su productora (Maricel Álvarez) y esposa de su amigo Facundo (Rafael Spregelburd), quien siempre soñó son ser compositor pero se adaptó a una vida de conformismo vendiendo parcelas en un cementerio privado.
El guionista del grupo es Damián (Gastón Pauls), depresivo, desganado y con una gran de autoestima, no logra superar su separación de una fría crítica de arte (Carolina Peleritti) y vive reescribiendo su película a merced de los pedidos delirantes de Leonardo Sbaraglia. Tan consumido está por el desamor y la rutina que no logra ver la segunda oportunidad que se le presenta con Vera (Inés Efrón), una vendedora de cosméticos por catálogo.
El cuarteto de amigos se completa con Marcelo (Ignacio Toselli) quien después de veinte años de intentar triunfar continúa al frente de su banda tributo a Los Beatles. Su mundo son los fantastic four, hasta que una estudiante de intercambio pondrá su mundo y sus convicciones patas para arriba.

No suele ser común encontrar un comedia nacional que funcione en gran parte de su extensión, sin embargo, Días de vinilo se erige como la excepción a esta regla. Remates acertados y divertidos, actuaciones parejas en donde todos y cada uno de los actores pueden demostrar sus cualidades para la comedia (sin dudas los cuatro protagonistas se destacan por sobre el resto y tienen sus momentos para lucirse). Podríamos criticar que el estilo de humor tiene mucho de la creación anterior de Gabriel Nesci (Todos contra Juan), pero porqué señalar algo como negativo cuando se nutrió y se potenció gracias a ello.

Nuestra opinión: Muy Buena

La casa de al lado

Jennifer Lawrence cayó en la maldición de las destacadas actrices del cine y protagoniza su (desalentadora) primera incursión en el terror, género que amenazó con desestabilizar la carrera de más de una celebridad.
Aquí, hija adolescente y madre conflictiva (Elisabeth Shue) se mudan a un nuevo pueblo en donde las casas son enormes, los jardines lo son aún más y las distancias entre los sicópatas y la civilización son kilométricas. Hasta allí van a parar estas dos desprotegidas mujeres quienes logran pagar el alquiler debido a que en la casa de al lado tuvo lugar un parricidio hace algún tiempo. Los pobladores hablan sin cesar del único sobreviviente de aquella malograda familia, incrementando el poder de la frase “pueblo chico, infierno grande”.
Ni siquiera tan espantosa historia podrá generar algo de tensión o de intriga en un relato que se va plagando de lugares comunes, maniqueísmo al momento de conformar a sus protagonistas y un malo con aspecto de sicótico desde su primera aparición en pantalla. Cuando las nuevas vecinas descubran que no todo lo que se dice es cierto y que hay más por revelar de aquel sangriento doble homicidio, el pasado volverá para acallar todas las sospechas.

Nuestra opinión: Regular

Cacería implacable

Cazatalentos exitoso y millonario (o por lo menos en apariencia). Esposa hermosa, curadora de una galería de arte. Propiedades y autos de lujo. Y un hobbie que sustenta su ostentoso nivel de vida: robar cuadros. Durante una de las tantas muestras en el local de su mujer, Roger es presentado con Clas, posible candidato para cubrir un puesto gerencial en una de sus búsquedas y dueño de una valiosísima pintura que podría liberarlo de la maldición de los robos de una vez y para siempre. Planeado el atraco meticulosamente, Roger descubrirá que pasó de gato a ratón, iniciado una carrera contrarreloj para salvar su propia vida.

El cine noruego no suele llegar a las salas comerciales de nuestro país, pero esta producción vine con el aval de haber sido concebida por los mismos productores de la saga Millennium. “Mido 1.68 y eso tiene que ser compensado con dinero: a las mujeres le gustan los altos”, comienza diciendo el protagonista, quien padece de un gran y notorio complejo de inferioridad. Tal vez por esto no detecta las señales que le indican que toda su vida está a punto de estallar. El engaño (de todo tipo) es el eje entorno al cual gira el relato y cuando el victimario de transforma en victima la historia da un increíble vuelco, ganando en emoción y adrenalina.

Nuestra opinión: Buena

3 de octubre de 2012

Trailer: Monsters Inc. 3D


Estreno: Febrero 2013

Mala fama

Sergio regresa a su barrio despues de mucho tiempo. Por aquellos años de su adolescencia, habia escapado del hecho de haber sido participe de un delito de violacion. El recuerdo de aquel episodio lo ha torturado durante todos esos años. Dolorosas vivencias, en las que aparece Ramón, tal vez un cómplice, tal vez el entrañable amigo de su infancia. Muchos años despues, es posible que este encuentro suceda en realidad. Es posible que suceda, solamente en su deseo.

Teatro El Piccolino - Fitz Roy 2056
Funciones: domingos a las 20:30
Localidades: $60
Reservas: 4779-0353

Alice

Cuando Alice se muda a un departamento en Cerdeña lo último que espera encontrar es una nueva familia. Deja atrás un pueblo donde era el centro de todas las miradas, aspira a la libertad, a ser ella misma, aunque no sepa en que consistirá. Quiere ser escritora, y sobre todo quiere una vida donde pasión y equilibrio sean sinónimos. Rápidamente comprenderá que es una quimera.