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27 de septiembre de 2012

Infancia clandestina

Volver a la Argentina en 1979 no era una buena idea para los exiliados. Pero algunos consideraban que la lucha contra la dictadura debía continuarse desde adentro de las fronteras si se quería obtener un verdadero triunfo. Es así que, separados y divididos por cientos de kilómetros, los integrantes de esta pequeña familia regresan al país para defender las causas que consideran justas. Juan, un niño entrando en la adolescencia, se encuentra en medio de este caos que significa el secuestro, tortura y muerte que eran moneda corriente por entonces y la desaparición constante de los compañeros de sus padres. Teniendo como modelo de lucha al Che Guevara, Juan elige construir su nueva personalidad a partir del nombre Ernesto, debiendo adaptar su acento cubano (país que lo vio crecer los últimos tiempos) a uno cordobés para no levantar sospechas. En medio de tanta muerte, Ernesto descubrirá el amor y comprenderá el sacrificio que sus padres han hecho por él.

Inspirada en los recuerdos de su director Benjamin Ávila, “Infancia clandestina” no es puntualmente una historia sobre el gobierno dictatorial o sobre los miles de desaparecidos, es el retrato de un niño que debe convertirse en hombre más rápido de lo habitual. Gracias a un sólido elenco (Natalia Oreiro, Ernesto Alterio, Cristina Banegas, César Troncoso) la experiencia es positiva y dolorosa en partes iguales y por diferentes motivos. Incluso los recuerdos más dolorosos fueron bien resueltos a través de animaciones, las cuales nos permiten entender lo acontecido pero si sufrirlo al no haber sido recreados por los actores. Uno termina conmovido y emocionalmente exhausto luego de ver esta película.

Es casi imposible no emocionarse cuando Oreiro nos dice cantando “sueños de juventud que mueren” como parte de una sentida interpretación, o cuando se enfrenta en una dura discusión con Banegas, quien está impecable como de costumbre interpretando a una abuela atemorizada por el futuro de sus nietos. Alterio posee el grado de complicidad justa para ser un tío canchero, consejero y divertido que desliza sus experiencias para desconcierto de su sobrino (“las mujeres son como el maní con chocolate”) y Troncoso aporta una cara nueva al cine nacional. Finalmente, Teo Gutiérrez Moreno es una revelación dentro de esta cinta, en especial cuando su personaje comienza a entrar en conflicto con los ideales de sus padres.

Nuestra opinión: Muy Buena

11 de septiembre de 2009

Las viudas de los jueves

En el barrio privado “Altos de la Cascada” la vida transcurre idílica como siempre, entre casas que imitan mansiones con grandes jardines y piscinas climatizadas. Separado de la realidad por muros y cámaras que todo lo vigilan, el country es una burbuja perfecta en un país erizado de espinas.

Una mañana tiene lugar un descubrimiento macabro: tres cadáveres aparecen flotando en una piscina. El hallazgo conmueve a esa cerrada comunidad que se apresura a caratularlo de accidente y a definirlo como tragedia e infortunio. Pero la revisión de las últimas actividades de las víctimas hace dudar sobre el carácter accidental de esas muertes. Por debajo de su fachada impoluta, el barrio se revelará precario como un polvorín, desmintiendo la creencia de que la prosperidad es eterna y de que la abundancia equivale a la felicidad.

Atentos al arduo trabajo que significa la transposición de un libro al cine (en este caso el best seller de Claudia Piñeiro), los realizadores debieron resumir, eliminar, e incluso, reescribir ciertas subtramas para condensar toda la novela en dos horas de metraje. El resultado, por tanto, es irregular pero correcto. Leonardo Sbaraglia y Gabriela Toscano brindan los mejores momentos de frescura a una trama cada vez más oscura y asfixiante.

Nuestra opinión: n n n n n

Más información en lasviudasdelosjueves.com

19 de marzo de 2008

Lluvia

Alma se ha separado hace unos días del hombre con el que compartió diez años de vida común, y se ha lanzado a la calle llevándose algunas de sus pertenencias, haciendo de su auto un hogar temporal.

Roberto ha vuelto al país después de casi treinta años de ausencia. Vive en España, tiene una familia, un buen trabajo, y muchos sueños que ha perdido con el tiempo. En esta ciudad desconocida no tiene nada, sólo un departamento que desarmar, el cual perteneció a su padre recién fallecido, con quien casi no tuvo relación.

En medio de un embotellamiento y de la dispersión policial de una manifestación de trabajadores, la puerta del auto de Alma se abre sorpresivamente. Roberto, lastimado y empapado hasta los huesos, se mete en el interior. Alma, sin saber exactamente por qué, hace lo que Roberto le pide, sin sospechar que ese encuentro abrupto e inesperado modificará sus vidas.

Nuestra opinión: n n n n n