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27 de noviembre de 2012

Curvas de la vida

Gus (Clint Eastwood) es un cazatalentos de los de antaño: basa sus decisiones en estadísticas impresas en los principales periódicos de su ciudad y hacia los pequeños pueblitos viaja personalmente para conocer a los jugadores y verlos desplegar todo su arte en la cancha. Desde hace décadas que trabaja ligado al mundo del baseball y su olfato jamás ha fallado. Pero los tiempos cambian, la tecnología gana terreno, su vista sufre grandes inconvenientes y desde el comité directivo del equipo los Bravos de Atlanta creen que es hora de pensar en un retiro. No todo está dicho: hay una última oportunidad. Gus deberá evaluar a la sensación del momento y decidir si merece un lugar en su amado club. Sabiendo de su incapacidad visual, su hija Mickey (Amy Adams) a punto de convertirse en socia del bufete jurídico en el cual trabaja desde hace siete años, resigna parte de su futuro laboral para ayudar a su padre y en este viaje intentará reconstruir la relación que jamás han tenido desde el trágico fallecimiento de su madre.

En Curvas de la vida los inconvenientes no surgen desde la dirección, muchos menos desde lo actoral (Eastwood como el cascarrabias potenciado por la edad y Adams como su comprensiva hija son un dúo filial aguerrido e incluso tierno). Sin embargo, el guión aletargado genera que cinto diez minutos de proyección se sientan muchísimo más extensos. Están presentes todos los clichés y los lugares comunes de cualquier historia que cimiente gran parte de su relato en el ámbito deportivo (en este caso el baseball), pero se suman algunos flashbacks que pretenden explicar (de modo algo forzado, pretencioso) el por qué del alejamiento entre padre e hija. Justin Timberlake, el interés romántico de Adams, compensa sus aún escasos dotes interpretativos con carisma y simpatía, pero ni siquiera eso nos distrae de la acumulación de finales felices de los que somos testigos en los últimos quince minutos de proyección.

Nuestra opinión: Regular

2 de diciembre de 2011

El precio del mañana

En un futuro no demasiado alejado de nuestro presente, los niños nacen con un reloj digital grabado en su brazo. Este cronómetro fluorescente indica el bien más preciado con el que la humanidad cuenta: el tiempo. Hasta los veinticinco años, todos viven una existencia similar a la del siglo XXI, sin embargo, al llegar a la nueva mayoría de edad, comienza la cuenta regresiva: a partir de ese momento sólo les queda 365 días de vida. Cada trabajo que realicen, cada artículo que compren, cada viaje que hagan se abonará y cobrará en minutos, horas, días y años.
El obrero Will Salas (Justin Timberlake) tendrá la ¿desgracia? de recibir más de un siglo de parte de un anciano cansado de la vida eterna. A partir de allí, iniciará una carrera contra el tiempo, tratará de proteger a su familia, se enamorará de la hija de un millonario de los segundos (Amanda Seyfried) e intentará hacer una repartición más justa del tiempo que sólo unos pocos guardaban para si.

Una de las propuestas de ciencia ficción más originales de los últimos meses termina desaprovechando todo el potencial que presentaba en su primera hora. A partir del punto medio, lamentablemente, se trasforma en un film más del montón, donde la acción y el romance se llenan de un cúmulo de ruidos y golpes de impacto.
Volviendo a sus varios logros, “El precio del mañana” critica la velocidad con la que vivimos, la falta de atención a los valores y la familia, el enfriamiento de los vínculos sociales. En este nuevo mundo los minutos son la moneda de cambio más valiosa, se alienta la supremacía del más fuerte, se mantiene a la diversas clases sociales separadas y aisladas y un auto puede llegar a valer diecinueve años, más impuestos (!) Timberlake está cada vez más consolidado como protagonista de tanques hollywoodenses y Seyfried nos brinda su costado más femme fatale hasta la fecha.

Nuestra opinión: Buena

8 de septiembre de 2011

Amigos con beneficios

Amigos con beneficios (Friends with benefits) afortunadamente no es Amigos con derechos (No strings attached), la premisa inicial podrá llegar a ser la misma, demostrar la liviandad con que un hombre y una mujer pueden basar la amistad sólo en encuentros sexuales desprovistos de sentimientos, pero el desarrollo es bien distinto. 
Aquí, Mila Kunis (la bailarina por la que Natalie Portman pierde la cabeza en El cisne negro y figura de la sitcom That 70's show) es una cazatalentos neoyorquina que acaba de ser abandonada por su novio en la puerta del cine que proyectaba un revival de “Mujer Bonita”. Con un poco de reclutadora de personal y otro tanto de relacionista pública, su trabajo consiste en encontrar los ejecutivos ideales para posiciones de alto rango en diversas empresas. Como parte de su rutina logra convencer al fundador de un popular blog angelino (Justin Timberlake en uno de sus mejores trabajos cinematográficos) para ocupar el cargo de editor de la revista GQ en las oficinas centrales de Nueva York. Ambos acaban de finalizar relaciones duraderas y descreen de todo aquello que las comedias románticas y el mecanismo hollywoodense intentan hacernos creer. Casi al pasar y sin pensarlo demasiado, ni siquiera midiendo las consecuencias que esto puede llegar a traer aparejado, deciden llevar su amistad un paso más allá y convertirse en amigos con ciertos beneficios. No hay obligaciones, caricias después del sexo, ni ataduras. Pero hasta los detractores más férreos del amor de novela pueden caer en sus redes.

Desde el minuto uno, esta revisación de las comedias románticas se propone romper con el esquema típico que inunda las pantallas cada temporada y, de paso, criticar al mismo género al cual pertenece. Hay clichés que sirven para parodiar los propios lugares comunes de las historias rosas, aunque en efecto el final de Amigos con beneficios roce y esté a punto de caer en uno también. Timberlake compone un personaje que le sienta a la perfección y se lo nota cómodo, relajado y confiado en que es capaz de transmitir convicción a través de este joven profesional que se debate entre su familia en Los Ángeles (Richard Jenkins como su padre tiene sus momentos de lucimiento) y su carrera en la Gran Manzana. Kunis, de una belleza exótica y magnética, vuelve a sus orígenes y pone en práctica su timing para la comedia. Tanto Patricia Clarkson como Woody Harrelson se llevan los aplausos en las pequeñas participaciones que tienen como la madre de ella y el colega de él, sin por ello opacar o desdibujar a los verdaderos centros de la historia.

Nuestra opinión: Buena

8 de julio de 2011

Malas enseñanzas

Una maestra que odia despertarse temprano, que detesta corregir pilas interminables de exámenes. En fin, una maestra que haría cualquier cosa por dejar de tener que ir todos los días al colegio, fingir que la interesa la educación y que tolera a los mocosos de su aula. Elizabeth (Cameron Díaz) es cruel, grosera, maleducada, ventajera y no le queda más remedio que seguir asistiendo a su trabajo después de que su interesado casamiento con un niño bien de la high society quedara cancelado.
No hay más remedio que tratar de planificar tareas, llevarse bien con los compañeros de escuela, reportar adecuadamente al director o por lo menos fingir todo esto y dedicarse a enamorar a un nuevo docente, heredero de una inmensa fortuna (Justin Timberlake).

Políticamente incorrecta, “Bad teacher” presentó un inmenso desafío para Lucy Punch (Conocerás al hombre de tus sueños): ser la contrafigura cómica de Díaz, quien pierde los primeros rounds a manos de esta colorada, acreedora de los mejores gags de todo el filme. Por fortuna, Cameron recupera terreno antes de quedar en un completo segundo plano (como sucede con la participación de Jason Segel) y termina colaborando para brindar la historia con la que más reí en los últimos meses. Que una comedia contemporánea logre auténticas carcajadas, no es poca cosa.

Nuestra opinión: Buena

21 de octubre de 2010

Red Social

La película escrita por Aaron Sorkin explora el periodo en el que se inventó Facebook, uno de los fenómenos sociales más revolucionarios del siglo XXI. Extraída de múltiples fuentes, la historia abarca los orígenes en los pasillos de la Universidad de Harvard hasta las oficinas actuales en Silicon Valley. Todos se disputan parte de la creación de la red social más importante y convocante del mundo. Mark Zuckerberg (Jesse Eisenberg ya suena para los nominados al Oscar) es un brillante estudiante que concibió el sitio Web, Eduardo Saverin (Andrew Garfield, listo para encarar el desafío de protagonizar el relanzamiento de la saga del Hombre Araña) es su mejor amigo y quien aportó el dinero inicial para la naciente compañía, Sean Parker (Justin Timberlake) es el fundador de Napster y quien presentó Facebook a los inversores y los gemelos Winklevoss (doble rol de Armie Hammer) afirman que Zuckerberg robó su idea de intranet social de Harvard.
Cada uno de ellos tiene su verdad, su propia versión del nacimiento de Facebook.

Conducida con maestría por David Fincher, uno de los mejores directores actuales, las casi dos horas del relato no se resienten en ningún momento. Las declaraciones en los distintos y consecutivos juicios se intercalan con los fragmentos reales de aquellos días de 2003 en donde, por aquel entonces llamado TheFacebook, iba tomando forma. Lo que queda preguntarse es qué opinará el Zuckerberg real al verse retratado como inseguro, paranoico, dominable, cuasi autista, antisocial y cagador de amigos. El slogan del film parece no equivocarse: no se hacen 500 amigos sin ganarse algunos enemigos en el camino. Excelente banda sonora.

Nuestra opinión: n n n n n