Ahora si, los seguidores de Will Ferrell estarán de parabienes sabiendo que finalmente una de sus películas llega a los cines locales. Luego de varios pasos en falso y de no lograr estrenar en salas argentinas (la mayoría de sus últimas producciones fueron directo al mercado hogareño), Locos por los votos no justifica este cambio de racha. Básica, chabacana y con menos creatividad que otras propuestas que han quedado en el sinuoso camino de la distribución local, aquí todo se centra en el congresista Cam Brady (Ferrell), su metida de pata días antes de las elecciones y el surgimiento de un inesperado rival opositor, Marty Huggins (Zach Galifianakis). Carolina del Norte será el distrito que los verá pelearse cual niños en el arenero. Es que esta película es eso: dos personas grandes comportándose como niños pero destrozándose mutuamente con herramientas de adultos. Que los supuestos momentos de gracia refieran a homofobia, escatología y un par de golpes certeros a bebés y perros es demasiado poco.
Nuestra opinión: Regular
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9 de noviembre de 2012
Locos por los votos
Etiquetas:
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26 de agosto de 2011
Quiero matar a mi jefe
No todos tienen los trabajos que desearon ni aquellos por los que dedican horas y horas de su vida… pero tener un ambiente laboral hostil y un jefe que se transforme en la peor pesadilla imaginable es algo muy distinto. Nick está a punto de convertirse en vicepresidente de su empresa, pero para ello debe enfrentarse con su superior, un ser desagradable e insensible que goza humillando a sus empleados. Dale, un asistente odontológico es acosado constantemente por su ninfómana jefa, quien mediante insinuaciones, chantaje, manoseos y frases calientes quiere convencerlo de tener sexo. El único que parece tener el empleo perfecto es Kurt, quien deberá enfrentarse con la realidad cuando su empleador/mentor sufra un infarto y su despótico hijo tome el mando de la empresa familiar. Por razones varias, renunciar no es una opción para ninguno de ellos, así que los tres amigos contratan a un infalible sicario para eliminar a sus jefes. Pero hasta el plan más perfecto tiene (muchas) fallas.
Esta prometedora comedia que parece salida del modelo creado y repetido (e imitado) por Judd Apatow tiene la mayor parte de sus logros en su primera mitad. Ingeniosa, de diálogos dinámicos y bromas sutiles apenas perceptibles, cuando decide apostar al humor físico y las persecuciones, pierde parte de la agilidad y de las intenciones primarias. En los roles hacia los que apuntan todos los dardos se encuentran un casi irreconocible Colin Farell, la muy sexy versión morocha de Jennifer Aniston y un desbordante Kevin Spacey. Del sufrido trío dinámico, tanto Jason Bateman como Jason Sudeikis (Saturday night live) están correctos y acordes a sus personajes, pero es Charlie Day (It’s always sunny in Philadelphia) quien se recorta del resto y termina siendo el gran sustento hilarante, aquel que provoca mayor cantidad de carcajadas.
Nuestra opinión: Buena
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