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10 de abril de 2013

Bienvenido a los 40

This is 40 decepciona en más de un aspecto, por eso es mejor recuperarse del mal trago repasando alguna de las primeras películas de Judd Apatow. 
En este cuarto film del director de “Virgen a los 40” asistimos a una secuela indirecta de la exitosa “Ligeramente embarazada”, pero aquí todo es tan tonto y poco convincente que los personajes parecen una parodia de si mismos. No son atractivos, empáticos o con posibilidades de ser plausibles en el mundo real. Que los realizadores se tomen 137 minutos para tanta vacuidad potencia aún más las flaquezas de este deslucido guión. 

Luego de años de matrimonio, Pete (un desaprovechado y apagado Paul Rudd) y su mujer Debbie (Leslie Mann) intentan mantener la normalidad de una familia que cambia, con hijas que crecen y están a un paso de la adolescencia. El mundo laboral también está complicado y es un desafío mantener a flote el sello discográfico que genera la mayor porción de ingresos al hogar. Un nuevo embarazo, inesperado, complica aún más la tirante relación de esta pareja que está a un paso de arribar a las cuatro décadas. 

Judd Apatow cometió el grave error en el que caen aquellos que creen tener su lugar asegurado dentro de la industria: incluir a toda su familia en el reparto, dándoles un lugar más importante del que muchos de ellos merecen. Sus hijas, con escaso talento para la comedia, se suman a su esposa, Leslie Mann, una buena co-protagonista siempre y cuando comparta escenas con un verdadero humorista. Cuando todo el peso de la comicidad, y de los innecesarios reveses dramáticos, recae sobre ella, tenemos algunos de los momentos más flojos de toda la película. 

Nuestra opinión: Regular

29 de octubre de 2011

Si fueras yo

Mitch y Dave se conocieron en la secundaria y desde allí han sido amigos. No son inseparables, pero siempre tratan de encontrar momentos para estar juntos y contarse como va la vida de cada uno. Opuestos totalmente, Dave es un abogado reconocido, esposo y padre, mientras que Mitch no tiene planeado dejar de lado ni su soltería ni su vagancia. Tras algunas copas de más, y en un claro intento por hacer feliz al otro, ambos desean tener la vida de su amigo. La mañana siguiente los encontrará con sus cuerpos intercambiados y con la necesidad de ponerse en los zapatos del otro para conservar la amistad.

A la manera de cientos de otras propuestas similares (“Un viernes de locos”, “Ella es Él” son las primeras que vienen a la cabeza) el cambio de identidad de dos personalidades con rasgos diferenciales tan marcados será el centro de todas las escenas cómicas. Con mayor éxito por el lado de Ryan Reynolds, quien aventaja por varios cuerpos a Jason Bateman, el protagonista de “Linterna verde” tiene un perfil de comediante natural, poco forzado, algo que le juega en contra a su compañero de elenco. Son infaltables las desagradables y las ya obvias bromas escatológicas que jamás suman nada a una historia que se vuelve un dejá vú constante.

Nuestra opinión: Regular

31 de julio de 2009

Enemigos públicos

En la época de la Depresión, nadie podía parar a John Dillinger y su banda. Ninguna prisión podía retenerlo. Su encanto y sus audaces escapadas de la cárcel, le hicieron ganar el cariño de todos: desde su novia Billie Frechette hasta el público americano, que no tenía simpatía alguna hacia los bancos que habían llevado al país a la una de las peores crisis financiaras vividas en Estados Unidos.

Pero mientras las aventuras de la banda de Dillinger entusiasmaban a muchos, a J. Edgar Hoover se le ocurrió la idea de explotar la captura del bandido como una forma de elevar su bureau de investigación hacia la fuerza policial nacional, el que luego se convertiría en el FBI. Él hizo de Dillinger el “enemigo público número uno del país” y puso al frente de su captura a Melvin Purvis.

Sin embargo, Dillinger y su banda eran más listos y tenían más armas que los hombres de Purvis. Sólo después de importar un grupo de ex representantes de la ley (recién bautizados como agentes) y de orquestar traiciones épicas, pudieron acercarse a Dillinger…

Nuestra opinión: n n n n n